Una prueba de altura
La prueba de esta semana, no es apta para concursantes con vértigo. La integridad física de nuestros grandes hermanos está en la cuerda floja, nunca mejor dicho.
¿Álguien se librará de un esguince?
En el patio de la casa se ha instalado un recorrido digno de “La Teniente O’Neill” que todos los concursantes tendrán que cubrir. El concursante que más veces lo haga cada día recibirá como premio una sorpresa del exterior. Los vencedores diarios tienen derecho a que otro compañero disfrute de una nueva sorpresa.
La única que no ha recibido una aún, es Ángela, y lo está llevando fatal. Se pasa el día pidiendo que la sorpresa tenga que ver con su boda, y no vive pensando en que lo que aparezca en la pantalla no sea su Óscar. Éste es su problema de la semana, la pasada tocó Melania y Rodri.
Eso ha logrado enfadar a Rodrigo. El ex marine está harto de oír hablar a Ángela de la sorpresa y le ha recriminado “Como vuelva a oirte hablar de la boda, te tiro por la valla”. En el confesionario, Rodri también habla de lo cansina que puede resultar “Yo me canso a decirle, no pienses más en lo de fuera, y además, siempre piensa en algo malo, no en algo bueno”.
Y eso que Ángela pidió perdón en el jacuzzi a todos “Por haberos rayado esta semana”. Pero, nos tememos que ha vuelto a las andadas.
Por Carol Ortiz
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