
La agonÃa de Cristina Lasvignes ha terminado, y deberÃa haber terminado mucho antes. Flaco favor se le ha hecho a ella y a sus colaboradores, quemándoles de esta manera, en un programa que sólo hacÃa que dar palos de ciego, yendo de los contenidos de corazón a los sucesos sin orden ni concierto, sin que los espectadores supiesen muy bien qué iban a encontrar, cambiando secciones a capricho, rellenando con contenidos sin mucho sentido. Incluso la información de corazón, no tenÃa unos principios claros, ya que unos dÃas parecÃan serios y otros, recurrÃan a la burla y a unos rankings de dudoso gusto. ¿Y qué decir de las caóticas conexiones con VÃctor Sandoval? En vez de estar en Miami parecÃa que conectaban con la estación espacial MIR. Él ha sido uno de los grandes perjudicados, junto a Cristina Lasvignes, del empeño de la cadena en mantener contra viento y marea un espacio que estaba sentenciado. Mejor le ha ido a Isabel Rábago, que ha sido un buen descubrimiento y seguro que la vemos en otros espacios.
Ahora, el hueco del programa lo ocuparán TV Movies, la mejor opción, sin duda. Hoy, Mistery Woman: Un asesino entre nosotros.