Melania (II parte)

Es que Melania da para mucho.  ¿Qué será de nosotros si la eliminan mañana?

2007_102300031.JPG Cuando no se trata de Piero, la castellonense tiene otro tema fundamental en su vida: la comida.

El problema comenzó con la cena.  Mel preguntó a Óliver qué había para cenar, y cuando el canario le contestó que había huevos fritos con patatas, la joven se irritó.

Por supuesto, a la estudiante de derecho no le gustan los fritos.  Ángela propone que cueza los huevos y los ponga en ensalada, pero Mel contesta “No me mola que la opción sea cambiar mi forma de guiso, me molaría que si a mí no me gusta la cena, pudiese comer otra cosa, como hacen con las gemelas”

Cuando propone hacer ensalada, Óliver dice que ya lo había pensado, pero que es mejor no gastar tantas provisiones y dejar algo de almacén por si acaso. 

Inmediatamente, fue al confesionario: “Me da la sensación de que, hasta que no me dan permiso no puedo comer; mi opinión no se tiene en cuenta para comer (…) la cocina no tiene dueño, para mí cenar huevos fritos con patatas no es nada (…) y qué caretos todos, mira Óliver, y no le he hecho nada, entró en el almacén y no me dicen ni hola, o me hacen ‘hum’ (…) Me siento el punto de mira en esta casa, estoy hasta los santos coj…”.

Finalmente hicieron ensalada. Melania, aún en el confesionario,  preguntó a Piero, si habían echado tomate en la ensalada.  Le dijo que aún no y ella le pidió que le apartase un plato. Luego, si la habían aliñado.  ¡Esta chica está obsesionada con las comidas!. 

Y lo mejor vino cuando Melania, en el confesionario, confesó esto: “me gustaría que esto fuera el juego de ; cogería una pistola y explotaría a 4 ó 5 personas”.  Tras decirlo, rompió a llorar.

Por Carol Ortiz

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