Gran Hermano 10: La casa de la pradera
Y no lo digo en sentido peyorativo ni mucho menos. Al contrario. Ya era hora de que llegase un Gran Hermano que se pudiese ver en familia. Ver a estos chicos y chicas, le devuelve a una la fe en la juventud.
Hoy sábado, salvo un anecdótico roce entre Julito y Liz, la convivencia ha sido impecable. En ambas casas, han desayunado, comido y cenado en paz y armonÃa. Incluso se han repartido piropos. Che ha dicho a Palomares que Carlitos es un tipo estupendo, y éste ha comentado con Gema que en la casa hay quÃmica “fÃsica no, pero quÃmica sÔ.
Han compuesto canciones, han cocinado, han bromeado sobre el cloro del jacuzzi y sobre si la organización tendrÃa reservas para cubrir “las posibles bajas”. Un ambiente envidable. También hay tiempo para las confidencias, lo que permite oÃr comentarios tan jugosos como el que hacÃa Gema sobre su vida amorosa “Querer, he querido a dos personas en mi vida, pero como quiero a Rubén, no he querido a nadie”. Ya sabemos que Rubén es el nombre que ha puesto a Carlitos para poder referirse a su pareja, asà que ya sabemos que Carlitos es el amor de su vida.
La casa vieja se parece a la casa 10 en el buen ambiente, pero no en las condiciones de vida. Hacen lo que pueden. Mirentxu pasando la prueba como puede, Julito limpiando y haciendo la vida lo más agradable posible, y Liz, la nueva, que no lo está pasando nada bien, porque a las fuertes molestias que tiene debido a su periodo menstrual, se une un resfriado que la tiene con medicación cada 8 horas.
Los SMS de los espectadores siguen aumentando, lo que dice mucho del seguimiento del programa. A destacar, el que reitera que Gisela no puede cerrar la boca bien al comer porque tiene un problema en la mandÃbula y parece que proviene de un familiar o persona muy cercana, y los que opinan que ésta es la mejor edición hasta ahora de Gran Hermano, algo que suscribimos desde aquÃ.

