Este miércoles en “Yo soy Bea”
El doctor Vivancos, no duda en tirar por el suelo la autoestima de Beatriz, explicándole todos los arreglos que tendría que hacerse para “ser una mujer de verdad y no sentir vergüenza cuando se mira al espejo”.
Álvaro, indignado, le espeta al doctor que “su mujer” está perfecta tal y como está, y le llama carnicero.
Furioso, abandona la consulta junto a Bea, que le agradece sus palabras, aunque no culpa al doctor, ya que le ha dicho la verdad, lo que ella ha sabido siempre, que es fea. Los últimos acontecimientos han comenzado a minar su fortaleza. Reconoce a su padre y a Carol que está muy afectada y le reconoce a esta última que a ella, como a todo el mundo, le gustaría tener una imagen agradable. Carol le da todo su apoyo, y nos hace pensar que va a ser ella la que ayude a la joven a cambiar su aspecto.
Álvaro escribe en su diario lo ocurrido, “contándole” a Bea que para él es la mujer más guapa del mundo. En esos momentos llega Gonzalo que pretende sacar por ahí a su amigo. Pero, se ve obligado a esconderse cuando aparece Diego. Mientras le pregunta cómo ha ido todo con Bea, recuerda que también la sedujo para que cargase con la empresa fantasma “¿Cómo lo hacías, Álvaro, la ponías un saco en la cabeza?”. Lleno de rabia, Álvaro se mete al dormitorio y golpea con furia los cojines mientras repite que no puede seguir con esta farsa.
Diego encarga a Guti un informe urgente, pero el jefe de personal no va a renunciar de ninguna manera a su cita con Cleopatra en el bar. Una vez allí los dos, bailan un bolero y, por fin, se besan apasionadamente.
También hay pasión en el loft de Richard. El “director creativo” de Bulevar ha quedado allí con la modelo Carla Warhol, y tras asaltar la nevera de Richard, el becario deja a un lado su timidez. Saltan chispas en el sofá.
Por Carol Ortiz
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