Este miércoles en “Yo soy Bea”

Bea queda desolada tras enterarse de que fue Álvaro quien entregó la fotografía a Diego. Aunque no lo exterioriza, se siente rota y por primera vea se plantea tirar la toalla.

c_2_contentpage_353_boximagemain.jpg Álvaro no está mucho mejor. Esta vez sí que ha hecho daño de verdad a Bea.  Le ha fallado y se siente miserable.

Necesita dar una explicación a su amada, pero el cuartel en pleno está reunido con ella en la cafetería.  Todos a una, echan a Álvaro de allí y le declaran persona non grata.  Ha decepcionado a todos.

Álvaro se ha dado cuenta que su mayor enemigo a la hora de llevar a cabo su plan es la pérfida Estela. Mientras ella sea la mano derecha de su hermano, no podrá llegar a él.  Así pues, y viendo las insinuaciones de la periodista, decide seducirla.

Santi, Marga, Benito y Andrea, se llevan a Beatriz de copas para que se olvide un poco del tremendo disgusto que se ha llevado.  Mientras despotrican del joven, todos la convencen para que vaya en ese mismo momento a su casa y le cante las cuarenta.  Pero, a la pobre Bea aún le queda otra sorpresa desagradable para terminar el día: Estela está en casa de Álvaro.

Mientras, la tensa situación entre Elena y Puri comienza a hacerse insoportable. En su afán de acabar con la relación entre la pareja, Elena lleva a las gemelas al despacho de Guti cuando éste y Puri se están besando.

Y a punto de besarse están Caye y Nacho.  El abogado ha utilizado su equipo de acampada como solución de emergencia para pasar la noche.  Caye ha encargado los muebles para la casa para enmendar, en parte, el daño causado.  Conversando con tranquilidad, están más cerca que nunca.  Pero, el esperado beso no se produce.

Richard está furioso con Chali, y le dice unas duras palabras “ahora empiezo a comprender por qué Bárbara renegaba de ti”.  Cuando Daniel llega a casa y se echa a llorar por la ausencia de su padre en su cumpleaños, Chali decide hacer un nuevo intento por reconciliarlos.

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