Este martes en “Yo soy Bea”
Finalmente, en parte “gracias” a Gonzalo, Álvaro entrega la foto de Bea a Diego y Estela. Sólo pone como condición que su amada no se entere de que ha sido él quien la ha facilitado. Diego acepta. Pero puede ser que esta vez el peor enemigo no sea él.
El joven Aguilar se siente fatal por lo que ha hecho; sabe que ha traicionado a Bea y así se lo cuenta a su mejor amigo, pero Gonzalo, sigue convencido de que hay que actuar con frialdad para lograr su objetivo.
Bea cuenta a Álvaro sus sospechas. Está seguro de que Diego trama algo para esas cuatro páginas en blanco que hay en la maqueta que le han dado de la revista. Álvaro le promete a Bea que mirará en el ordenador de Estela. Con ello, el joven trata de sentirse menos mal, pero la perversa periodista le descubre fisgando en su ordenador.
Álvaro acude con el ejemplar de la revista recién salido de máquinas, al despacho de Beatriz. Afectada pero no hundida, acude con él a pedir explicaciones a Diego. El mundo se hunde bajo los pies de la ex secretaria cuando Estela le dice que la fotografía que ilustra la humillante información, la ha facilitado Álvaro.
Mientras, Elena decide contarle por chat a Guti, que Cleopatra es ella. Puri trata de evitarlo apagando el ordenador, pero el jefe de personal ya ha salido de su despacho para saber quién es la verdadera mujer del chat.
Cayetana se siente culpable por lo ocurrido en la casa de Nacho, que lo ha perdido todo en el robo. Así que acaba confesándole que contrató a los pintores para que se marchase de la casa. La reacción del abogado es mejor de la esperada.
En el loft las cosas no van mucho mejor. Chali le dice a Echegaray padre que Richard está a punto de morir, y que antes de hacerlo, quiere pedirle perdón. Su intención es usar su “amistad” con su hijo para que no saque a subasta la peluquería. Pero, el banquero descubre el engaño y, furioso, exclama que con él no se juega y que nunca volverá a pisar esa casa.
Por Carol Ortiz
Etiquetas: cuatro, Yo soy Bea

