Elizabeth Requejo: “Me da rabia ver a mi hermano con Indira”
Indhira lo ha reconocido en el confesionario: “Estamos como el 6 de septiembre, como al principio”. La relación entre la malagueña y Arturo pasa por un momento estupendo de amistad y complicidad, y no creemos que falte mucho para que vayan más allá, aunque el de Irún asegure que no se volverán a enrollar.
A la que no le hace ninguna gracia esta reconciliación es a Elizabeth, la hermana de Arturo, que ha sido tajante esta mañana en El programa de Ana Rosa: “No querÃa que entrase otra vez, y no me ha hecho caso. Me da rabia verlos, porque ella no me gusta”. Más clara, imposible.
También mejora la relación entre Bea la legionaria y Nicky. Tras una tremenda bronca que comenzó cuando Nicky mostró sus dudas sobre la capacidad de Bea para ser madre “la madre de mi hijo no trabajarÃa en una discoteca”. Ella saltó como una loba, exclamando que vivÃa por y para su hijo, y que por él serÃa capaz de trabajar hasta en la casa de campo. Seguidamente le envÃo donde ustedes suponen. Pero, después, Nicky recapacitó y pidió disculpas, y desde entonces, están más tranquilos.
El que estuvo ayer defendiendo de nuevo su relación con Saray fue Gerardo, que dijo que acababa de llegar con Saray de “unos bolos por Galicia” y que ahora estaban en Madrid, en el piso de él. El madrileño no entiende por qué nadie parece creer que su amor es verdadero, y los colaboradores de El programa de Ana Rosa, le recordaron que ni siquiera las amigas de Saray ni su propio padre, daban credibilidad a la relación. A esto, respondió que ya se entiende mejor con su “suegro” y que con las amigas no habÃa tenido el gusto de coincidir. Además, aseguró que cuando no ha tenido novia, ha sido muy golfo “pero con dignidad y sin hacer daño a nadie” y que ha sido igual en la casa que fuera. Gerardo tuvo que defenderse durante todo el tiempo, y empiezo a pensar que atacar a Gerardo Práger acabará siendo deporte olÃmpico.
En todo caso, el madrileño se mostró feliz por haber sido salvado 8 veces de la expulsión, a pesar del acoso y derribo que sufrÃa, sin saberlo, fuera de Guadalix.

