¿Se ha quitado Julito la máscara??
A nadie dejó indiferente la despedida de Julito a sus compañeros de la casa de Gran Hermano 10, muy especialmente las palabras que dedicó a Liz.  
La dominicana, se preparó, con la sonrisa en el rostro, para recibir las palabras de cariño y ánimo del canario, pero pronto se le heló la sonrisa al escuchar justo lo contrario. Nadie, ni el seguidor más veterano y entendido de GH, podÃa esperar algo asÃ, máxime cuando Mercedes Milá advierte a todos los expulsados que no digan en la conexión con la casa nada que pueda desasosegar o provocar malos entendidos o mal ambiente en la casa. Hay que darse cuenta que ya no hay oportunidad de aclararlo y los habitantes se quedan mal toda la semana.
Ojo, que no debemos olvidar que Almudena habÃa llorado lo suyo por la marcha de Julito, y tampoco se libró de un rapapolvo, menos duro pero también inesperado para la murciana. Iván también recibió, acusado de no saber pedir perdón. Posteriormente, el cántabro dijo algo muy sensato “Yo pido perdón cuando es de verdad, cuando me doy cuenta que me he equivocado, no lo pido por pedir”. Vamos, que no lo hace por quedar bien o por zanjar una discusión, sino porque lo siente de verdad.
No oculto mi condición de “Juljista” desde el principio del programa, pero comienzan a tambalearse seriamente los cimientos de esta posición. Dejando a un lado que la salvase de estar nominada, y dando credibilidad a las palabras de Julito cuando asegura que fue tras este hecho cuando se dio cuenta de la verdadera naturaleza de la dominicana, surgen las preguntas: ¿Por qué no se lo dijo en la casa? ¿Por qué le dijo a Almudena, en la sala de expulsión “dile a Liz que la quiero mucho” y el dÃa antes escribió lo mismo en una servilleta? ¿Eso es ser sincero?
Lo que está claro es que, hasta su partidario más acérrimo, vio en el plató a un Julito totalmente distinto del de la casa. Hasta su mirada era distinta. Soltó todo lo que llevaba dentro, que era bien distinto a lo que mostraba en la casa. Eso, me temo, que es ser un falso. Acusó a Liz de llevar una máscara y, visto lo visto, era él el que la ha llevado en todo momento. “Éste no es mi Julito” dirán la mayorÃa de los Juljistas. Parece que éste era el auténtico, el de casa.
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